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    ActualidadLinkia FP

     

    Al plantearnos cómo estudiar para un examen tipo test, vale la pena recalcar que esta tipología de examen suele ser extrema, resultando más bien facilona, o extremadamente complicada (el sistema de penalización de fallos, en cualquiera de los casos, es de vital importancia). La estrategia a la hora de responder suele funcionar en dos direcciones; la de recordar directamente cuál es la respuesta correcta u optar por el descarte de las afirmaciones claramente incorrectas. Pero Linkia FP queremos ahondar un poco más. 

    Cómo estudiar para un examen tipo test 

     

    Como expertos en formación, en anteriores ocasiones hemos compartido contigo los mejores consejos para estudiar y superar cualquier examen. Y hoy queremos responder a una inquietud concreta: cómo estudiar para un examen tipo test. Lee nuestras recomendaciones a continuación y gana toda la seguridad que necesitas para superar la prueba con éxito. 

     1. Memorización de la información clave 

    Comienza releyendo y reescribiendo tus notas las veces que sean necesarias para organizarlas de la forma más clara posible y con tus propias palabras. Durante este proceso, irás reteniendo los contenidos prácticamente sin darte cuenta. Además, puedes ir leyendo tus apuntes en voz alta para no solo percibirlos visualmente, sino también sonoramente.

    En el momento de hacer los esquemas o resúmenes correspondientes, puedes recurrir a diferentes metodologías que te faciliten la memorización (por ejemplo, creando siglas que te ayuden a recordar nombres y conceptos). Te dejamos nuestro post dedicado a cómo hacer resúmenes para estudiar

     

    2. Definiciones con tus propias palabras 

    Escribe una definición corta junto a cada uno de los conceptos importantes expresada con tus propias palabras; así podrás comprender mejor su significado. De hecho, este es un paso básico cuando uno se pregunta cómo organizarse para estudiar, pues presenta una clara ventaja a la hora de asegurar la comprensión del contenido a estudiar.

     

     3. Tarjetas para estudiar 

    Este es un método de estudio que se ajusta perfectamente a la preparación del estudiante de cara a una prueba tipo test. Consiste en crear tarjetas didácticas que te ayuden a definir y vincular términos, nombres e ideas clave. 

    Escribe una palabra o frase en el lado en blanco de una tarjeta y escribe las definiciones, hechos importantes o ideas asociadas en el reverso. Por ejemplo, puedes escribir “Guerra Fría” en un lado y “Stalin, 1947-1991, carrera armamentista, susto rojo” en el reverso.

    También puedes hacer una hoja que recoja los hechos, fórmulas y conceptos más importantes de tus notas. En el momento de estudiar, presta especial atención a las relaciones entre los conceptos. Después, repasa tus notas para descubrir cómo encajan los detalles más específicos en el panorama general. En cualquiera de sus vertientes, las tarjetas didácticas son una excelente herramienta para practicar tus habilidades memorísticas

     

    4. Rimas sencillas y divertidas

    Piensa en rimas cortas para memorizar información importante y conceptos clave (fechas especiales, hechos, nombres…). Las rimas deben ser breves y concisas, de modo que puedas repetirlas fácilmente y con la frecuencia que desees. 

    Si es un método que te funciona bien, puedes incluso ir un paso más allá y asociar las distintas rimas a una canción con una melodía simple, reemplazando la letra original por la información que hayas seleccionado. ¡Cuanto más pegadiza sea, mejor! No te preocupes por hacer que las sílabas coincidan con las melodías originales, solo concéntrate en ajustar la información clave en el jingle.

    5. Exámenes propios 

    Otro consejo indispensable a la hora de abordar cómo estudiar para un examen tipo test es la autoexaminación. Elabora uno o varios exámenes con diferentes preguntas, centrándote en fechas, nombres, lugares e ideas clave (si no te inspiras, piensa en que las preguntas respondan a información sobre el quién, el qué, el cuándo, el dónde y el por qué). 

    Pasadas unas horas, o incluso días, después de tu última sesión de estudio, respóndelas y detecta cuáles han sido tus fallos. Así, antes de realizar el examen, podrás hacer un repaso de los puntos flacos, facilitando no repetirlos a la hora de la verdad.

    Incluso, puedes convertir este ejercicio en una actividad grupal reuniendo a tus compañeros, de modo que no seas tú mismo quien prepare la prueba. Tu examen tipo test lo responderá otra persona, y tú deberás responder al examen que haya preparado otro compañero. Una forma más realista de evaluar tus conocimientos. 

     

    Por último, un pequeño último consejo: repite el proceso de estudio tantas veces como puedas siguiendo los consejos expuestos. Contar con el tiempo suficiente para prepararte y repetir las mecánicas de estudio, no solo te ayudará a retener mejor la información, sino que también te aportará una mayor seguridad. 

    Esta sensación de tranquilidad derivada de una buena preparación, aunque no seas del todo consciente o no resulte del todo evidente, afecta directamente a tu rendimiento durante el examen y, por tanto, también en el resultado del mismo. Recuerda descansar bien la noche anterior y acudir a la prueba positiva y prestando atención a los pequeños detalles. 

    Esperamos que nuestras recomendaciones sobre cómo estudiar para un examen tipo test te hayan resultado estimulantes y, sobre todo, que te resulten útiles a la hora de ponerlas en práctica. ¡Mucho ánimo!

     

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