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Datos curiosos sobre tu higiene bucal

La salud dental es una cuestión muy seria, pero también da pie a anécdotas sorprendentes que, además, ayudan a concienciar sobre la importancia de llevar una correcta limpieza diaria. Por ello, en este post te contamos algunos datos curiosos sobre la higiene bucodental que a buen seguro no habías escuchado.

No cabe duda de que cualquier hábito de nuestra vida cotidiana se asume de mejor grado cuando se le da un enfoque positivo. Y la higiene bucodental no es una excepción: ese es precisamente el objetivo de este post, que recoge datos curiosos recopilados por encuestas de instituciones públicas, organismos internacionales y libros de Historia en general. Son datos sorprendentes que nos ayudan a entender la importancia de este hábito, tanto en la actualidad como en el pasado, y que con toda seguridad se instalarán en tu memoria.

Curiosidades de la salud bucal

En este post sobre datos curiosos de la higiene bucodental hemos incluido anécdotas de tipo histórico, sociológico e incluso infantil. Y son curiosidades que le resultarán interesantes a cualquier persona, y en especial a los estudiantes del Ciclo Formativo de Grado Superior de Higiene Bucodental, que impartimos a distancia en Linkia FP

Los primeros dentistas, en el Antiguo Egipto

Como en otras muchas cosas, los grandes pioneros de la salud bucal fueron los antiguos egipcios. Aunque hay evidencias del cuidado de la boca desde tiempos inmemoriales (incluso desde la época de los Neardentales), la primera referencia que se tiene de un ‘dentista’ es Hessie-Re o Hesy-Ra, que vivió durante el reinado del faraón Zoser, de la Dinastía III, más de 2.600 años a.C. También hay evidencias de que los antiguos egipcios reemplazaban las piezas dentales por piezas de oro, por ejemplo.

El padre de la odontología moderna, con Luis XIV

Sin embargo, si buscamos un profesional que se parezca más a lo que hoy conocemos por ‘dentista’, entonces no nos tenemos que remontar tan atrás: debemos acudir al siglo XVII, época en la que el francés Pierre Fauchard desarrolló su actividad al servicio del rey Luis XIV. Conocemos bien su carrera y sus técnicas gracias a la obra Le chirugien dentiste; ou, traité des dents, que publicó en 1728, en la que ya hablaba del término ‘cirujano dentista’.

El Ratoncito Pérez, un madrileño con colegas en el mundo

Pero para los niños, el gran referente es el Ratoncito Pérez. Y ahí va otro de los datos curiosos sobre higiene bucodental que te sorprenderá: ¿sabías que este famoso personaje para todos los hispanohablantes tiene su casa en la céntrica calle Arenal 8 de Madrid? Ahí es donde el escritor Luis Coloma sitúa la caja de galletas en la que vive con su familia, según el famoso libro escrito en 1894. En otros países también se habla de un ratón con esta misma función, como el ‘topolino’ italiano o el ‘petite souris’ francés y belga, aunque también hay otras criaturas mágicas que pueden asumir este papel, como el hada de los dientes (tooth fairy), en el mundo anglosajón.

Atención con el cepillo de dientes

Una de las herramientas fundamentales en la limpieza de los dientes es, precisamente, el cepillo de dientes. Pero parece que en España no se le presta toda la atención que merece. Por ejemplo, porque no lo cambiamos con la asiduidad recomendada: 4 veces al año, como indicamos en este post sobre la buena higiene dental. En cambio, según algunas estimaciones, en nuestro país no lo cambiamos más de 1 vez al año, de media.

Cepillo de dientes, fuente de gérmenes

Cambiar con poca frecuencia el cepillo de dientes es un error. Entre otras cosas, porque se va llenando de gérmenes y bacterias en nuestro cuarto de baño. ¿Cómo? Pues de la forma menos imaginable: a través de la taza del váter. Según una investigación de la Sociedad Americana de Microbiología en 2015, cada vez que tiramos de la cadena con la taza del váter abierta, se expulsan al ambiente grandes cantidades de bacterias fecales, que pueden acabar recalando en el cepillo de dientes.

Cepillo: el limpiador que puede ensuciar</h3>

No es nuestra intención hacer campaña contra el cepillo de dientes, ni mucho menos. Pero otro de los datos curiosos sobre higiene bucodental tiene que ver con él: no se puede reciclar en el contendero amarillo y, si no se desecha correctamente, puede acabar ensuciando los mares y el medio ambiente durante 75 años, que es el periodo estimado para su degradación. La solución puede ser de dos tipos: desecharlo adecuadamente en el punto limpio o bien optar por modelos biodegradables, como los elaborados en bambú.

La lengua, la gran olvidada

Al hablar de higiene bucodental no nos referimos solo a los dientes, sino también a la lengua. Es la gran olvidada, y eso que es la causante de buena parte de los problemas de halitosis y mal aliento, debido a la concentración de bacterias que se da aquí. Pero la solución no es, de nuevo, recurrir al cepillo de dientes convencional, sino a artículos específicamente diseñados para ella, llamados limpiadores linguales. 

La mujer y los jóvenes, más pendientes de la higiene

Hay un dato curioso sobre la higiene bucodental que enorgullecerá a las mujeres: se cepillan con más frecuencia que los hombres, según datos del Informe Salud Bucodental del Ministerio de Sanidad en 2017: lo más habitual es que ellas lo hagan dos o tres veces al día, mientras que lo más común entre ellos es que sea una vez al día o solo ocasionalmente. Y si nos fijamos por tramos de edad, se observa que los que mantienen unos hábitos más estrictos están en la franja de 15 a 54, periodo en el que la gran mayoría se cepilla dos o tres veces al día. En cambio, esa frecuencia de cepillado se reduce mucho a partir de la jubilación.